martes, 16 de noviembre de 2010

El último mago II: sabiduría antigua

(Ir al primer post de esta serie)
"A menudo sin querer, se ha tendido a destacar los elementos modernos del pensamiento de la generación de Newton, relegando discretamente a un segundo plano cualquier elemento de naturaleza contraria".
Charles Webster.  
La historia de las ideas y de la ciencia se suele contar de manera muy simplificada. Según un cuento muy habitual, en la Edad Moderna surgieron determinados héroes-científicos que, guiados por el pensamiento racional, acabaron de golpe con toda la superstición anterior. Es decir, se vivía en una época de oscurantismo, de creencia en la magia y ¡zas! de repente apareció la ciencia y se hizo la luz.

Por supuesto, no fue esto lo que sucedió. Isaac Newton y sus contemporáneos eran -por tópico que suene- hombres de su tiempo, una época dominada por el sentimiento de la cercanía del Apocalipsis: crisis, guerras, peste, herejía... Todo esto provocaba cierta ansiedad entre los intelectuales, que se lanzaron a la búsqueda de las verdades últimas pertrechados con una visión del mundo que era una amalgama de filosofía natural, alquimia, hermetismo, teología, astrología y demás. En definitiva, combinaban lo que hoy día tenemos por ciencia con lo que llamaríamos "pseudociencias".

Newton no era una excepción. No se le puede separar totalmente de las corrientes de pensamiento de su época, sobre todo cuando sabemos que dedicó más esfuerzo, y al menos el mismo rigor metodológico, a la interpretación de la Biblia que al estudio de la mecánica celeste.

Así pues, ¿qué buscaba este gran científico cuando se enfrascaba horas y horas en la lectura de las Sagradas Escrituras? ¿Qué esperaba encontrar en su laboratorio de alquimia? La prisca sapientia, la sabiduría de los antiguos. Newton, como muchos otros, creía que los antiguos poseían un conocimiento que el propio Dios les había revelado. Este conocimiento se perdió, pero los sabios de épocas posteriores lo recuperaron, ocultándolo en mitos y fábulas para alejarlo del alcance del vulgo. De modo que tanto los mitos clásicos como la Biblia, para Newton, contenían códigos que había que descifrar, secretos ocultos que nos revelarían los misterios de la Creación.

He aquí algunos de los misterios que Newton desveló:
  • La geometría del Templo de Salomón oculta la cronología de la historia del pueblo hebreo.
  • El mundo acabará en el año 2060. No hagáis planes para el 2061.
  • La localización de la Atlántida.
  • Recetas alquímicas codificadas en los mitos, varias de las cuales probó personalmente.
Hoy todo esto quizá nos haga gracia, pero todo el esfuerzo de Newton en su estudio de la Biblia, los mitos, las ciencias ocultas, la alquimia, y también la filosofía natural (lo que hoy llamaríamos "física") estaba orientado a conocer la verdadera estructura del mundo. Él pensaba que dicha estructura ya la conocían en tiempos antiguos, y por tanto lo que había que hacer era recuperar esa sabiduría olvidada. Quizá en esto se equivocaba, pero su afán por saber le llevó a contribuir a que nuestro conocimiento del mundo diera un enorme salto hacia adelante.

Bibliografía
  • Dobbs, Betty Jo Teeter, The Foundations of Newton's Alchemy, or "The Hunting of the Greene Lyon", Cambridge University Press, 1975.
  • Webster, Charles, From Paracelsus to Newton. Magic and the Making of Modern Science, Cambridge University Press, 1982.
  • Wikipedia: Isaac Newton's occult studies.

lunes, 4 de octubre de 2010

Terrícolas

Hoy, 4 de octubre, se celebra el día mundial de los animales, coincidiendo con la festividad católica de San Francisco de Asís. Para intentar contribuir un poco a crear conciencia, me he decidido a desempolvar el blog para compartir el documental Earthlings ("terrícolas").

Esta producción de 2006, dirigida por Shaun Monson, narrada por el actor Joaquin Phoenix y con música de Moby, habla de nuestra relación con los habitantes no-humanos del planeta Tierra. A lo largo de hora y media, examina las distintas formas en las que los humanos nos servimos de los animales: como mascotas, como alimento, como vestimenta, como entretenimiento y como experimentación. El objetivo es denunciar los abusos que llevamos a cabo en cada uno de esos ámbitos. Las imágenes son impactantes, y las reflexiones que se hacen al hilo de las mismas, muy interesantes. A pesar de que el documental es muy duro (quizá algunas personas sensibles no aguanten a verlo entero), no cae en el recurso fácil de mostrar una mera sucesión de imágenes sangrientas para que nos sintamos culpables por comer carne.

A continuación os dejo el documental al completo (es una lista de reproducción de once vídeos de youtube). Espero que os guste y os haga pensar un poco.

jueves, 24 de diciembre de 2009

It's beginning to look a lot like...

Ya estamos otra vez en esa época del año. Las calles se llenan de alegres gentes de ojos saltones y mirada fija, apestando a pescado podrido y ocultando a duras penas sus agallas. En algún callejón oscuro se oye un misterioso gorgoteo mientras algo innombrable se desliza entre las sombras. Sí, definitivamente it's beggining to look a lot like Christmas fishmen.



Sin duda mi villancico favorito, y ya apareció por aquí hace un par de años. Pero este vídeo es aún mejor.

¡Feliz solsticio de invierno a todos los humanos e híbridos!

viernes, 4 de diciembre de 2009

Manifiesto: “En defensa de los derechos fundamentales en internet”

NOTA: Yo no soy el autor de este manifiesto. Se trata de una iniciativa que está circulando por la red, y yo me sumo a ella ayudando a difundir el texto. Más información.

Ante la inclusión en el Anteproyecto de Ley de Economía sostenible de modificaciones legislativas que afectan al libre ejercicio de las libertades de expresión, información y el derecho de acceso a la cultura a través de Internet, los periodistas, bloggers, usuarios, profesionales y creadores de internet manifestamos nuestra firme oposición al proyecto, y declaramos que…
  1. Los derechos de autor no pueden situarse por encima de los derechos fundamentales de los ciudadanos, como el derecho a la privacidad, a la seguridad, a la presunción de inocencia, a la tutela judicial efectiva y a la libertad de expresión.
  2. La suspensión de derechos fundamentales es y debe seguir siendo competencia exclusiva del poder judicial. Ni un cierre sin sentencia. Este anteproyecto, en contra de lo establecido en el artículo 20.5 de la Constitución, pone en manos de un órgano no judicial -un organismo dependiente del ministerio de Cultura-, la potestad de impedir a los ciudadanos españoles el acceso a cualquier página web.
  3. La nueva legislación creará inseguridad jurídica en todo el sector tecnológico español, perjudicando uno de los pocos campos de desarrollo y futuro de nuestra economía, entorpeciendo la creación de empresas, introduciendo trabas a la libre competencia y ralentizando su proyección internacional.
  4. La nueva legislación propuesta amenaza a los nuevos creadores y entorpece la creación cultural. Con Internet y los sucesivos avances tecnológicos se ha democratizado extraordinariamente la creación y emisión de contenidos de todo tipo, que ya no provienen prevalentemente de las industrias culturales tradicionales, sino de multitud de fuentes diferentes.
  5. Los autores, como todos los trabajadores, tienen derecho a vivir de su trabajo con nuevas ideas creativas, modelos de negocio y actividades asociadas a sus creaciones. Intentar sostener con cambios legislativos a una industria obsoleta que no sabe adaptarse a este nuevo entorno no es ni justo ni realista. Si su modelo de negocio se basaba en el control de las copias de las obras y en Internet no es posible sin vulnerar derechos fundamentales, deberían buscar otro modelo.
  6. Consideramos que las industrias culturales necesitan para sobrevivir alternativas modernas, eficaces, creíbles y asequibles y que se adecuen a los nuevos usos sociales, en lugar de limitaciones tan desproporcionadas como ineficaces para el fin que dicen perseguir.
  7. Internet debe funcionar de forma libre y sin interferencias políticas auspiciadas por sectores que pretenden perpetuar obsoletos modelos de negocio e imposibilitar que el saber humano siga siendo libre.
  8. Exigimos que el Gobierno garantice por ley la neutralidad de la Red en España, ante cualquier presión que pueda producirse, como marco para el desarrollo de una economía sostenible y realista de cara al futuro.
  9. Proponemos una verdadera reforma del derecho de propiedad intelectual orientada a su fin: devolver a la sociedad el conocimiento, promover el dominio público y limitar los abusos de las entidades gestoras.
  10. En democracia las leyes y sus modificaciones deben aprobarse tras el oportuno debate público y habiendo consultado previamente a todas las partes implicadas. No es de recibo que se realicen cambios legislativos que afectan a derechos fundamentales en una ley no orgánica y que versa sobre otra materia.

jueves, 1 de octubre de 2009

Muertes de filósofos: La Mettrie


Nombre: Julien Offray de La Mettrie.

Edad en el momento de morir: 42 años.

Fecha y lugar de muerte: 11 de noviembre de 1751, Berlín.

Causa de muerte: Indigestión por pâté de faisan aux truffes.

Descripción: La Mettrie, médico francés y filósofo materialista. Su sistema de pensamiento fue una reacción contra el dualismo mente-cuerpo cartesiano. En su obra capital, El hombre máquina, defendió la idea de que el cuerpo humano es como una máquina, y que los estados psíquicos están estrechamente correlacionados con los estados físicos. Así, por ejemplo, la enfermedad nos baja el ánimo, el opio nos puede hacer creer que somos vampiros, o comer carne poco hecha y sangrienta hace que los ingleses sean un pueblo salvaje y fiero. Es decir, los estados del alma son producidos por los del cuerpo. Pero no hay que entender el alma como una substancia distinta al cuerpo, ya que La Mettrie defendía un materialismo monista: la única realidad existente es la materia, la Naturaleza.

No hay, para nuestro filósofo-médico (o médico-filósofo -para él sólo los filósofos que además son médicos pueden entender completamente al ser humano-) otra substancia que no sea la materia. No existe, por tanto, Dios ni ningún otro ser superior. La moral no procede de la religión sino de la propia naturaleza, de nuestro propio cuerpo. Y lo que nos pide el cuerpo es disfrutar, pasarlo bien: una moral basada en el placer.

Vemos, entonces, que nuestro amigo Julien era materialista, ateo y hedonista. El problema es que en el siglo XVIII eso no estaba muy bien visto, que digamos. Sus ideas le granjearon multitud de enemigos en Francia, pero más por el hedonismo y el ateísmo que por el materialismo en sí. Muchos le acusaban de defender un sistema filosófico así para justificar sus depravaciones sexuales y sus excesos, aunque no existen pruebas concluyentes de la vida disoluta que le atribuían sus coetáneos. Pero sí sabemos, y esto es relevante para el asunto que nos ocupa, que era amigo de la buena comida.

El caso es que tuvo que irse de Francia porque la cosa se estaba poniendo fea. Se fue a Holanda, donde tampoco le acogieron precisamente con los brazos abiertos. Finalmente encontró refugio en la corte de Federico II de Prusia, quien le nombró miembro de la Academia de Berlín. Y fue en esta ciudad donde encontró la muerte.

Cuentan que a finales de octubre de 1751 se celebró un banquete en la casa del embajador de Francia en Prusia. Allí estuvo La Mettrie, animando la fiesta con sus chistes y disfrutando, como buen hedonista, de la comida y la bebida. En un momento determinado se presentó a los comensales un plato de pâté de faisan aux truffes. A La Mettrie se le hizo la boca agua, y se zampó, si no el plato entero, al menos una gran parte. En alguna versión he leído que se trataba de una apuesta ("no hay narices a comerse eso entero"), o quizá fue sólo falta de autocontrol.

De un modo u otro, no fue una buena idea. La "hazaña" de La Mettrie le valió una indigestión bastante grave, quizá una intoxicación alimentaria de algún tipo. Veinte días después del banquete, murió en Berlín. Sus enemigos no perdieron la oportunidad de señalar que se lo tenía merecido por glotón, hedonista y ateo. "¿Veis a lo que lleva el materialismo?", dirían. El propio Federico II, que compuso el elogio de La Mettrie, escribió en una carta privada que había muerto por indigestión.

Pero en las muertes de los filósofos, como hemos visto hasta ahora, las cosas casi nunca son lo que parecen. Porque no está nada claro que la muerte se debiera a una indigestión, y a día de hoy no se ha podido demostrar. De hecho lo más probable es que se le complicara con alguna otra enfermedad, o incluso se agravara su estado debido a las sangrías que él mismo, como buen médico de la época, se aplicaba. Pero claro, para los enemigos de La Mettrie, y para los enemigos del materialismo en general, era más conveniente ridiculizar su muerte para ridiculizar su filosofía.

Fuentes:

  • Federico Alberto Lange, Historia del materialismo, tomo 1, Madrid 1903.
  • C. U. M. Smith, "Julien Offray de la Mettrie (1709-1751)", Journal of the History of the Neurosciences, 2002, Vol. 11, No. 2, pp. 110-124.
  • José Ferrater Mora, "La Mettrie", Diccionario de Filosofía, RBA, Barcelona 2005.
  • Wikipedia.