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"A menudo sin querer, se ha tendido a destacar los elementos modernos del pensamiento de la generación de Newton, relegando discretamente a un segundo plano cualquier elemento de naturaleza contraria".
Charles Webster.
La historia de las ideas y de la ciencia se suele contar de manera muy simplificada. Según un cuento muy habitual, en la Edad Moderna surgieron determinados héroes-científicos que, guiados por el pensamiento racional, acabaron de golpe con toda la superstición anterior. Es decir, se vivía en una época de oscurantismo, de creencia en la magia y ¡zas! de repente apareció la ciencia y se hizo la luz.
Por supuesto, no fue esto lo que sucedió. Isaac Newton y sus contemporáneos eran -por tópico que suene- hombres de su tiempo, una época dominada por el sentimiento de la cercanía del Apocalipsis: crisis, guerras, peste, herejía... Todo esto provocaba cierta ansiedad entre los intelectuales, que se lanzaron a la búsqueda de las verdades últimas pertrechados con una visión del mundo que era una amalgama de filosofía natural, alquimia, hermetismo, teología, astrología y demás. En definitiva, combinaban lo que hoy día tenemos por ciencia con lo que llamaríamos "pseudociencias".
Bibliografía
Por supuesto, no fue esto lo que sucedió. Isaac Newton y sus contemporáneos eran -por tópico que suene- hombres de su tiempo, una época dominada por el sentimiento de la cercanía del Apocalipsis: crisis, guerras, peste, herejía... Todo esto provocaba cierta ansiedad entre los intelectuales, que se lanzaron a la búsqueda de las verdades últimas pertrechados con una visión del mundo que era una amalgama de filosofía natural, alquimia, hermetismo, teología, astrología y demás. En definitiva, combinaban lo que hoy día tenemos por ciencia con lo que llamaríamos "pseudociencias".
Newton no era una excepción. No se le puede separar totalmente de las corrientes de pensamiento de su época, sobre todo cuando sabemos que dedicó más esfuerzo, y al menos el mismo rigor metodológico, a la interpretación de la Biblia que al estudio de la mecánica celeste.
Así pues, ¿qué buscaba este gran científico cuando se enfrascaba horas y horas en la lectura de las Sagradas Escrituras? ¿Qué esperaba encontrar en su laboratorio de alquimia? La prisca sapientia, la sabiduría de los antiguos. Newton, como muchos otros, creía que los antiguos poseían un conocimiento que el propio Dios les había revelado. Este conocimiento se perdió, pero los sabios de épocas posteriores lo recuperaron, ocultándolo en mitos y fábulas para alejarlo del alcance del vulgo. De modo que tanto los mitos clásicos como la Biblia, para Newton, contenían códigos que había que descifrar, secretos ocultos que nos revelarían los misterios de la Creación.
He aquí algunos de los misterios que Newton desveló:
- La geometría del Templo de Salomón oculta la cronología de la historia del pueblo hebreo.
- El mundo acabará en el año 2060. No hagáis planes para el 2061.
- La localización de la Atlántida.
- Recetas alquímicas codificadas en los mitos, varias de las cuales probó personalmente.
Bibliografía
- Dobbs, Betty Jo Teeter, The Foundations of Newton's Alchemy, or "The Hunting of the Greene Lyon", Cambridge University Press, 1975.
- Webster, Charles, From Paracelsus to Newton. Magic and the Making of Modern Science, Cambridge University Press, 1982.
- Wikipedia: Isaac Newton's occult studies.
